domingo, 25 de enero de 2009

El convenio de Vergara

Convenio celebrado entre el Capitán General de los Ejércitos Nacionales D.
Baldomero Espartero y el Teniente General D. Rafael Maroto.
Art. 1º. El Capitán General don Baldomero Espartero recomendará con interés al Gobierno el cumplimiento de su oferta de comprometerse formalmente a proponer a las Cortes la concesión o modificación de los fueros.
Art. 2º. Serán reconocidos los empleos, grados y condecoraciones de los generales, jefes y oficiales, y demás individuos dependientes del ejército del mando del teniente general D. Rafael Maroto, quien presentará las relaciones con expresión de las armas a que pertenecen, quedando en libertad de continuar sirviendo defendiendo la Constitución de 1837, el trono de Isabel 2ª y la Regencia de su augusta Madre, o bien de retirarse a sus casas los que no quieran seguir con las armas de fuego.
[…] Art. 4º. Los que prefieran retirarse a sus casas siendo generales y brigadieres obtendrán su cuartel para donde lo pidan con el sueldo que por reglamento les corresponda: los jefes y oficiales obtendrán licencia limitada o su retiro según reglamento.
[…] Ratificado este convenio en el cuartel general de Vergara, a 31 de agosto de1839. – El Duque de La Victoria. – Rafael Maroto.- Vitoria”.

Comentario

1. Indica qué tipo de texto es
2. Explica quienes son los firmantes del texto
3. Explica cuales son las circunstancias en las que se firma el texto
4. Explica los siguientes términos:
- los Ejércitos Nacionales
- los fueros
- Constitución de 1837
- la Regencia de su augusta Madre
5. Explica las concesiones otorgadas en cada uno de los tres artículos señalados.
6. Haz un comentario de más de 150 palabras sobre el ideario y las bases sociales del carlismo.

fecha de entrega: 29 de enero de 2009

domingo, 18 de enero de 2009

El manifiesto de Abrantes

No ambiciono el trono; estoy lejos de codiciar bienes caducos; pero la religión, la observancia y cumplimiento de la ley fundamental de sucesión y la singular obligación de defender los derechos imprescriptibles de mis hijos... me esfuerzan a sostener y defender la corona de España del violento despojo que de ella me ha causado una sanción tan ilegal como destructora de la ley que legítimamente y sin alteración debe ser perpetuada.
Desde el fatal instante en que murió mi caro hermano (que santa gloria haya), creí se habrían dictado en mi defensa las providencias oportunas para mi reconocimiento; y si hasta aquel momento habría sido traidor el que lo hubiese intentado, ahora será el que no jure mis banderas, a los cuales, especialmente a los generales, gobernadores y demás autoridades civiles y militares, haré los debidos cargos, cuando la misericordia de Dios me lleve al seno de mi amada Patria, a la cabeza de los que me sean fieles. Encargo encarecidamente la unión, la paz y la perfecta caridad. No padezco yo el sentimiento de que los católicos españoles que me aman, maten, injurien, roben ni cometan el más mínimo exceso...
Abrantes, 1 de octubre de 1833. Carlos María Isidro de Borbón.
Obtenido de "http://es.wikisource.org/wiki/Manifiesto_de_Abrantes"

Comenta el texto anterior indicando:

1. ¿Qué tipo de texto es?
2. ¿Quién es el autor?
3. ¿A quién va dirigido el texto?
4. ¿En qué circunstancias históricas se escribe?
5. Explica a qué se refiere el autor en las siguientes expresiones:
a. estoy lejos de codiciar bienes caducos
b. una sanción tan ilegal como destructora de la ley que legítimamente y sin alteración debe ser perpetuada.
c. mi caro hermano
6. Indica que consecuencias tuvo este manifiesto

Plazo de entrega: jueves, 22 de enero

domingo, 11 de enero de 2009

Ejercicios sobre el periodo de la revolución liberal

Sitúa junto a cada fecha el reinado correspondiente:

1814-1833
1833-1840
1840-1843
1843-1868

Regencia de María Cristina
Regencia de Espartero
Isabel II
Fernando VII

Sitúa junto a cada fecha el periodo correspondiente:

1814-1820
1820-1823
1823-1833
1833-1840
1840-1843
1843-1854
1854-1856
1858-1863
1863-1868

Bienio Progresista
Trienio Liberal
Sexenio Absolutista
Década Moderada
Década Ominosa
Gobierno de la Unión Liberal
Crisis del final del reinado de Isabel II
Regencia de María Cristina
Regencia de Espartero

Sitúa junto a cada constitución los periodos en los que estuvo vigente en el periodo entre 1814 y 1868, su carácter y el tipo de soberanía que establecen:

Constitución de 1812
Estatuto Real
Constitución de 1837
Constitución de 1845
Constitución de 1856

Relaciona cada uno de los siguientes militares con un partido político:

Espartero
Narváez
O´Donell
Prim
Serrano
Zumalacárregui

Partido Carlista
Partido Demócrata
Partido Moderado
Partido Progresista
Unión Liberal

Sitúa junto a cada fecha el hecho correspondiente:

1814
1820
1822
1823
1825
1827
1833
1833
1836
1839
1842
1846
1854
1854
1858
1859
1861
1865
1866
1866
1868

Abrazo de Vergara
Intervención de los Cien mil hijos de San Luís
Insurrección de Barcelona
Independencia de Bolivia
Expedición a Indochina
Expedición a México
Guerra con Marruecos
Primera Guerra Carlista
Segunda Guerra Carlista
Guerra de los Agraviados
Manifiesto de Abrantes
Manifiesto del Manzanares
Manifiesto de los Persas
Pacto de Ostende
Pronunciamiento del Cuartel de San Gil
Pronunciamiento de Riego
Pronunciamiento de los sargentos de la Granja
Regencia de Urgell
Revolución Gloriosa
Sucesos de la Noche de San Daniel
Vicalvarada

Fecha de entrega: domingo, 18 de enero

sábado, 10 de enero de 2009

La I República


Tras la renuncia de Amadeo I en febrero de 1873 las Cortes se reúnen en una sola cámara y votan, ante la dificultad de buscar un nuevo candidato al trono y la extensión de los diputados republicanos, establecer la I República (1873-1874).
La república fue un periodo político muy agitado. En un solo año pasaron por ella cuatro presidentes (Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar) y hubo de hacer frente a numerosos problemas:
- La guerra de Cuba, que continuó pese a la propuesta de autonomía recogida por la constitución federal y la eliminación de la esclavitud.
- La guerra carlista en el norte, que lanzó una nueva ofensiva ante la debilidad del estado republicano.
- Internacionalmente sólo obtuvo el reconocimiento de los EEUU y de Suiza, ante el cariz conservador que toman todos los gobiernos europeos tras la sublevación de la comuna de París en 1871.
- En el verano de 1873, mientras se debate la constitución republicana federal, se produce un levantamiento cantonal, sobre todo en el sur y levante, que será rápidamente sofocado, salvo en el cantón de Cartagena, que se hace con el arsenal de la escuadra española y resistirá hasta 1874
- En Alcoy se produce un levantamiento, pero de carácter bakunista
- La I Internacional (AIT) aprovechará el clima de libertades para extender su organización a España, gracias a propagandistas como Fanelli y Lafargue, que organizarán la sección española de esta organización, lo que provoca el aumento de la agitación obrera y las huelgas, sobre todo en Cataluña.
- El campesinado andaluz identifica falsamente el republicanismo con el reparto de tierras y la reforma agraria, por lo que procede a la ocupación de fincas.

Los mismos republicanos se muestran divididos entre federalistas y unitarios. El triunfo de los primeros permite la redacción de la constitución de 1873, que establece la república federal, la plena división de poderes, la separación Iglesia-Estado y libertades sociales. Suprimen también las impopulares quintas.

Una moción de censura que buscaba la reprobación de Emilio Castelar hace que el general Pavía protagonice un asalto a las Cortes y de paso a la republica autoritaria del general Serrano.
El cansancio por la inestabilidad política y social del periodo permitió que los sectores más conservadores preparasen una restauración monárquica. Antonio Cánovas será el encargado de facilitarla. Mediante el Manifiesto de Sandhurts Alfonso, hijo de Isabel II, se muestra dispuesto a ocupar el trono. El pronunciamiento del General Martínez Campos en Sagunto en diciembre de 1874 permite poner fin al gobierno de Serrano y concluir el sexenio democrático.

El sexenio democrático


El Sexenio Democrático (1868-1874) se muestra como:
- la culminación de la revolución liberal comenzada a comienzos de siglo e inacabada por la identificación del régimen de Isabel II con los sectores del liberalismo más conservador, que dejaba el control del país sobre una reducida oligarquía que impedía la modernización de la economía y del estado.
- el avance de la conciencia política de las clases populares que demandarán la extensión de los derechos políticos a todos los ciudadanos, ya expresada en las revoluciones democráticas de 1848 en Europa o el movimiento Cartista en Inglaterra.

Las causas de la Revolución Gloriosa (septiembre de 1868), que derribará a Isabel II del trono se deben a:
- Causas económicas: la crisis económica genera una situación de paro y hambruna entre la clase trabajadora, pero también un deseo entre la burguesía de modernizar la economía.
- Crisis de la industria textil a causa del bloqueo de las importaciones de algodón desde EEUU como consecuencias de la Guerra de Secesión.
- Crisis de la construcción ferroviaria debido a que las frustradas expectativas de beneficios hicieron caer el precio de las acciones y la inversión en nuevas líneas.
- Crisis bursátil de carácter europeo que llevó a la repatriación de capitales invertidos en España.
- Pésimas cosechas en los años 1866 y 1867 que produjeron el encarecimiento del trigo y el hambre.

- Causas políticas:
- Isabel II había alternado el poder entre los generales Narváez y O´Donnell y organizado por la constitución de 1845 que había convertido al país en un régimen oligárquico, represivo, incapaz de transformarse por la vía institucional y que mantenía al margen de la política a la inmensa mayoría de la población.
- La reina había dado la imagen de gestionar la política de modo arbitrario a través de su camarilla y de sus amistades y al margen del ordenamiento político.
- La represión para frenar cualquier contestación al régimen se había manifestado en los sucesos de la Noche de San Daniel y la represión del pronunciamiento de los sargentos del cuartel de San Gil
- El fallecimiento de los generales Narváez y O´Donnell, quienes habían sido sus principales valedores, dejó con escasos apoyos militares a la reina, sobre todo tras la matanza del cuartel de San Gil

Todas las fuerzas políticas a la izquierda del Partido Moderado (Progresistas, Demócratas, Republicanos y más tarde la Unión Liberal) firmarán un pacto, el Pacto de Ostende, dirigido a derribar a la dinastía borbónica y a crear un estado democrático que evite la revolución social.
Los militares que dirigen la conspiración (Serrano, Prim y Topete) pretenden que la Revolución Gloriosa no sea una revolución popular sino uno de los muchos pronunciamientos militares del XIX. Al levantamiento de la escuadra en Cádiz el 18 de septiembre le siguió el de numerosos acuartelamientos por todo el país, hasta que en la batalla de Alcolea las tropas realistas son derrotadas y la reina atraviesa la frontera camino del exilio.
Sin embargo, paralelamente se produce una revolución civil que conforma Juntas Revolucionarias locales y crea una milicia armada, los Voluntarios de la Libertad y que demuestra la politización social y su deseo de participación política. Los militares convencerán a las Juntas y a los Voluntarios de que se disuelvan y dejen el poder en manos de un Gobierno Provisional, dirigido por los generales serrano y Prim, que convocará cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino. Otras medidas tendentes a modernizar la economía fueron el establecimiento del Arancel Figueroa, destinado a la liberalización del mercado, y la creación de la peseta como unidad monetaria.

Las nuevas Cortes aprobarán la Constitución de 1869, un texto que establece la soberanía nacional basada en el sufragio universal masculino, la monarquía parlamentaria, la división radical de los poderes, una extensa declaración de derechos y libertades. Un sistema democrático que permite la participación política de todos los partidos dentro de un orden parlamentario.

La elección de un nuevo monarca, desechados los borbones, supone elegir entre las diferentes dinastías europeas. El elegido será Amadeo I de la dinastía italiana de los Saboya. El monarca se presenta respetuoso con el sistema constitucional democrático, pero se encuentra con el rechazo de los sectores monárquicos tradicionales como son los carlistas y la corte borbónica, de los republicanos, el clero, que rechaza a la dinastía que ha acabado con los Estados Pontificios, y a las clases populares que se burlan de un rey extranjero. Prim, su gran valedor, morirá en un atentado días antes de que Amadeo desembarque en España en enero de 1871.
La inestabilidad de los gobiernos (seis gobiernos y tres elecciones generales en dos años), la sublevación cubana tras el Grito de Yara (1868), en demanda de la independencia desde la isla, apoyada por EE.UU., y el comienzo de la Tercera Guerra Carlista en las provincias Vascas y Cataluña llevó a que Amadeo I aprovechase la petición del gobierno de disolver el cuerpo de artillería para negarse a ello y renunciar a la corona.

(la I República)

Tras la renuncia de Amadeo I en febrero de 1873 las Cortes se reúnen en una sola cámara y votan, ante la dificultad de buscar un nuevo candidato al trono y la extensión de los diputados republicanos, establecer la I República (1873-1874).
La república fue un periodo político muy agitado. En un solo año pasaron por ella cuatro presidentes (Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar) y hubo de hacer frente a numerosos problemas:
- La guerra de Cuba, que continuó pese a la propuesta de autonomía recogida por la constitución federal y la eliminación de la esclavitud.
- La guerra carlista en el norte, que lanzó una nueva ofensiva ante la debilidad del estado republicano.
- Internacionalmente sólo obtuvo el reconocimiento de los EEUU y de Suiza, ante el cariz conservador que toman todos los gobiernos europeos tras la sublevación de la comuna de París en 1871.
- En el verano de 1873, mientras se debate la constitución republicana federal, se produce un levantamiento cantonal, sobre todo en el sur y levante, que será rápidamente sofocado, salvo en el cantón de Cartagena, que se hace con el arsenal de la escuadra española y resistirá hasta 1874
- En Alcoy se produce un levantamiento, pero de carácter bakunista
- La I Internacional (AIT) aprovechará el clima de libertades para extender su organización a España, gracias a propagandistas como Fanelli y Lafargue, que organizarán la sección española de esta organización, lo que provoca el aumento de la agitación obrera y las huelgas, sobre todo en Cataluña.
- El campesinado andaluz identifica falsamente el republicanismo con el reparto de tierras y la reforma agraria, por lo que procede a la ocupación de fincas.

Los mismos republicanos se muestran divididos entre federalistas y unitarios. El triunfo de los primeros permite la redacción de la constitución de 1873, que establece la república federal, la plena división de poderes, la separación Iglesia-Estado y libertades sociales. Suprimen también las impopulares quintas.

Una moción de censura que buscaba la reprobación de Emilio Castelar hace que el general Pavía protagonice un asalto a las Cortes y de paso a la republica autoritaria del general Serrano.
El cansancio por la inestabilidad política y social del periodo permitió que los sectores más conservadores preparasen una restauración monárquica. Antonio Cánovas será el encargado de facilitarla. Mediante el Manifiesto de Sandhurts Alfonso, hijo de Isabel II, se muestra dispuesto a ocupar el trono. El pronunciamiento del General Martínez Campos en Sagunto en diciembre de 1874 permite poner fin al gobierno de Serrano y concluir el sexenio democrático.

El liberalismo (ideario y corrientes) y la oposición al mismo

El liberalismo nace de los principios filosóficos surgidos en la Ilustración, de los políticos procedentes de las revoluciones inglesa, norteamericana y francesa, de los económicos postulados por Adam Smith y del afán de la burguesía por acabar con el Antiguo Régimen.

En su aspecto político:
- La Constitución se convierte el código que regula el funcionamiento del Estado. La monarquía está supeditada a la Constitución o se defiende el modelo de estado Republicano, frente a la monarquía absoluta propia del Antiguo Régimen.
- La jurisdicción sobre tierras y gentes será competencia del Estado y se elimina el sistema señorial. Ya no hay vasallos, sino ciudadanos.
- Se proclaman los derechos del individuo y la soberanía nacional, frente al sometimiento vasallático y la soberanía real.
- Se establece la división de poderes en donde el poder legislativo recae sobre un parlamento
- Se defiende el sufragio universal masculino.
- Aboga por un estado unitario y centralizado, frente al foralismo.
La Constitución de Cádiz formula la nación como el conjunto de todos los españoles, iguales en derecho y sobre los que reside la soberanía sobre el Estado

En su aspecto social:
- Se establece una sociedad de clases, basada en la igualdad jurídica de todos los ciudadanos frente al sistema estamental, que defendía los privilegios de la nobleza y el clero.

En el aspecto económico defiende:
- La propiedad libre y plena frente a los bienes vinculados y pertenecientes a comunales e instituciones.
- La libertad de comercio e industria y la libertad de contratación de los trabajadores, frente al control estatal o gremial.
- La fiscalidad común frente a las aduanas interiores y la fiscalidad foral

Ideológicamente no se rechaza la religión, pero se respeta la libertad de credo, se defiende la preeminencia del pensamiento científico, se lucha contra el control ideológico que ejerce la Iglesia sobre la población y se desamortizan sus bienes. Hay una clara tendencia hacia el anticlericalismo a causa de la identificación de la Iglesia con los intereses de los sectores más conservadores.

Entre los liberales se pueden señalar dos posiciones a lo largo de la primera mitad del XIX, los partidarios de un sistema puramente liberal y los que optan por un liberalismo más tibio.
- Durante las Cortes de Cádiz se diferencian entre liberales y reformistas ilustrados.
- En el Trienio Liberal entre Radicales y Doceañistas
- Durante el reinado de Isabel II entre Progresistas y Moderados

Los progresistas representan el ideario más puro del liberalismo, defienden la soberanía nacional, el poder de las Cortes frente a la Corona, el acceso progresivo al sufragio universal, la libertad de expresión, la Milicia Nacional, el anticlericalismo, el libre mercado y la desamortización de la tierra. Tienen sus apoyos entre la pequeña burguesía y algún sector de la alta burguesía industrial. Serán breves los periodos en los que acceden al poder, aunque provocarán cambios intensos que llevan al triunfo del liberalismo.
Los moderados toman su ideología del doctrinarismo político francés, que considera que la soberanía debe recaer en quienes poseen la propiedad económica del país. Allí está la alta burguesía latifundista, la aristocracia y aquellos sectores del absolutismo que necesitan adaptarse al nuevo modelo liberal imperante en Europa. Defienden una soberanía compartida entre el Rey y unas Cortes elegidas por sufragio censitario restringido, el poder de la Corona, el autoritarismo del gobierno, la restricción a las libertades individuales, el nombramiento de los poderes locales, la catolicidad del estado y el proteccionismo económico. Tras el triunfo definitivo de la revolución liberal en 1839, accederán al poder ocupando casi todo el reinado de Isabel II y consolidando un modelo de estado liberal al servicio de una oligarquía agraria y de la Corona.


Frente al liberalismo se desarrolla una reacción por parte de aquellos sectores más conservadores que se ven amenazados por las transformaciones revolucionarias.

La primera oposición a la revolución parte desde la misma monarquía tras el regreso a España de Fernando VII. Sintiéndose respaldado internacionalmente gracias al antiliberal Congreso de Viena, no duda en dar un autogolpe que acabe y reprima toda la obra de las Cortes de Cádiz, persiga a liberales y afrancesados, y reinstaure el Antiguo Régimen.
Durante el breve paréntesis del Trienio Liberal, logrado gracias al pronunciamiento de Riego, los absolutistas comienzan su estrategia de creación de milicias rebeldes y enfrentadas al gobierno liberal, como en el caso de la Regencia de Urgell.
Tras la intervención de la Santa Alianza, que repone a Fernando VII como rey absoluto, el monarca organizará el cuerpo de los Voluntarios Realistas, una milicia encargada de llevar a cabo la represión entre las filas liberales, que sufrirán la muerte, la cárcel o el destierro.

Tras la muerte de Fernando VII surge la Primera Guerra Carlista, conflicto civil que se extiende entre 1833 y 1840. Aparentemente es un conflicto dinástico que surge tras la muerte de Fernando VII en torno a la vigencia de la Ley Sálica borbónica o de la Pragmática Sanción y enfrenta a los partidarios de D. Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, con los de su hija, Isabel II, y la reina regente Mª Cristina. El conflicto político trascendente es el que enfrenta a los defensores a ultranza del sistema absolutista contra los partidarios de llevar a cabo la revolución liberal, tantas veces frustrada.
El carlismo es un fenómeno reaccionario que surge, como en otras sociedades europeas, frente a las transformaciones planteadas por revolución liberal. La Vendée durante la revolución francesa o el miguelismo portugués son ejemplos de levantamientos reaccionarios de carácter rural. Ideológicamente hace una defensa de los principios del antiguo régimen, del tradicionalismo foral, de la soberanía regia y de la religión. Socialmente está apoyado por aquellos sectores que se ven amenazados por el liberalismo: altos funcionarios del estado y mandos del ejército vinculados al régimen absolutista, baja nobleza, clero (sobre todo el regular), artesanado gremial, campesinado tradicionalista del norte peninsular y la opinión pública ultracatólica. Geográficamente afecta sobre todo tres grandes focos: las Provincias Vascongadas y Navarra, la montaña catalana y el Maestrazgo, aunque también será muy influyente en otras zonas del norte de España.
En el bando cristino se encuentran aquellos defensores de la revolución liberal o aquellos absolutistas moderados, que ven inevitable la necesidad de transformación del estado. Socialmente tiene el apoyo de la burguesía, de las clases urbanas, incluido el escaso proletariado, de un ejército surgido de la guerra de la independencia, con un amplio componente liberal, y de las clases propietarias, incluida la aristocracia.
Internacionalmente los cristinos contaron con el apoyo de las monarquías parlamentarias inglesa, portuguesa y francesa, mientras que el bando carlista contó con el reconocimiento de potencias lejanas como los imperios ruso y austriaco y Prusia.
El transcurso de la guerra dio oportunidad al bando carlista de algunas victorias, más debido a la incapacidad del ejército liberal que a la propia fortaleza carlista. Don Carlos protagoniza una marcha hasta el sur de la península e incluso llega hasta las puertas de Madrid, pero sin lograr adhesiones importantes. La fracasada insistencia de Don Carlos en la conquista de Bilbao, la muerte de su mejor general, Zumalacárregui, y la ofensiva lanzada por el general liberal Espartero fuerzan a los carlistas a negociar la paz.
El abrazo de Vergara entre Espartero y Maroto pone fin a la guerra, permitiendo la integración de las tropas y oficiales carlistas en el ejército del nuevo estado liberal y la permanencia de los fueros vascos y navarro. En el Maestrazgo, el general Cabrera todavía resistirá durante casi un año frente a los liberales.
La guerra carlista deja miles de muertos y una gran destrucción, sobre todo, en el norte del país. El carlismo arraigará generacionalmente y hará que las guerras carlistas se reproduzcan a lo largo del siglo XIX y apoyen el golpe militar contra la segunda república en 1936.

La agricultura española en el siglo XIX

La revolución liberal supuso el paso de estructuras del antiguo régimen a un sistema plenamente capitalista mediante:
- la abolición de los señoríos, pero de modo que dejó la propiedad de la tierra en manos de los antiguos señores
- la desvinculación de la tierra que permitía la libre propiedad
- la desamortización de las tierras pertenecientes a la Iglesia y a los Ayuntamientos, que sacó al mercado un gran número de propiedades que recayeron en manos de los grandes propietarios
- la eliminación de los privilegios ganaderos de la Mesta
- la libertad de precios y de comercio interior
- eliminación del diezmo
- libertad de cercamiento de tierras

La producción aumento gracias al crecimiento de población, que provocó una mayor demanda, y la política proteccionista, que favoreció unos precios altos. El aumento de la producción se realizó gracias a las roturaciones, puesto que los bajos salarios agrícolas hicieron que no se invirtiera en la renovación tecnológica, lo que mantuvo baja la productividad agraria.

La política económica fue predominantemente proteccionista. El gobierno mantenía los intereses de los grandes propietarios agrícolas, puesto que el proteccionismo les garantizaba precios altos en el mercado y les ahorraba inversiones.

Los bajos salarios de los jornaleros dificultaron la demanda de bienes de consumo industriales y, por lo tanto, la existencia de una industria que demandase mano de obra procedente del campo y que librase a éste del excedente de trabajadores.

Las estructuras de propiedad de la tierra se polarizaron en torno al minifundio en el norte, que dificultaba la subsistencia, y el latifundio en el sur, que condenaba a miles de jornaleros a una situación de miseria.

Los principales productos fueron el cereal, que aumentó gracias al arancel proteccionista hasta 1869, con unos precios altos, que provocaban el hambre en años de malas cosechas; la viticultura, que se especializó en algunas regiones como La Rioja y Cataluña, que aumentó con la plaga de la filoxera en Francia; el olivo en Andalucía, La Mancha, Aragón y Cataluña y la naranja, en levante, que era un producto competitivo y fácilmente exportable. La patata y el maíz en el norte también se convirtieron en productos básicos

Durante los años ochenta se produce una bajada de los precios del cereal debido a la entrada de trigo más barato. Esto provocará una reposición de la política proteccionista desde 1891 y el establecimiento de aranceles. La extensión de la filoxera a España también afectó a la producción de la vid.

El desigual reparto de las rentas agrarias y de la tierra, el atraso tecnológico del campo español, la falta de demanda de mano de obra industrial que evitase la presión social y la política proteccionista de los gobiernos que encarecía los precios de los alimentos provocó una radicalización de un amplio sector del campesinado jornalero, que desde la década de los sesenta empezarán a reclamar la reforma agraria y la ocupación de fincas.